Pinturas que enfrían edificios: cómo funcionan y qué pasó en China

Mathias Rodriguez
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Techos y fachadas blancas de Santorini frente al mar

Techos y fachadas de Santorini, Grecia. Foto: gtgt (2017), CC0.

Una superficie expuesta al sol puede acumular mucho calor y transmitir una parte al edificio. Los recubrimientos reflectantes buscan reducir esa ganancia térmica: devuelven más radiación solar y favorecen la liberación de calor.

En septiembre de 2026 circuló una pintura desarrollada en China con una reducción de unos 25°C. El dato se refería a la superficie de un tanque industrial, según el reporte original. Esa diferencia no equivale a mantener cualquier habitación a 25°C.

Qué se probó en China y cómo leer sus resultados

Science and Technology Daily publicó el 7 de septiembre de 2026 un reportaje sobre un recubrimiento desarrollado por el Instituto de Tecnología de Harbin y la empresa China Construction Zhonghuan. La prueba descrita se realizó en un tanque esférico de almacenamiento de gas licuado en una instalación petroquímica de Hainan.

Li Xiang, responsable del centro de investigación de la empresa, declaró que, en una jornada soleada con 30°C de temperatura ambiente, la superficie recubierta podía reducir su temperatura unos 25°C y el contenido del tanque unos 6,8°C. El reportaje también informa de un ensayo de campo de 180 días.

Son resultados comunicados por el equipo en un contexto industrial. La noticia aporta un caso concreto de aplicación, pero no presenta una prueba de confort en dormitorios ni una temperatura interior universal. Para interpretar una medición, hacen falta su referencia de comparación, el lugar del sensor y las condiciones del ensayo.

Reflejar el sol y emitir calor son dos propiedades diferentes

La guía de techos fríos del Departamento de Energía de Estados Unidos distingue la reflectancia solar y la emitancia térmica. La primera expresa qué fracción de la radiación solar devuelve una superficie. La segunda describe su capacidad para liberar energía mediante radiación térmica.

Un material puede reflejar bastante luz y, aun así, emitir poco calor. La guía menciona los metales brillantes sin pintar como ejemplo de esa combinación. Por eso mirar únicamente si una pintura parece blanca o clara no alcanza para comparar su comportamiento térmico.

Los materiales que cumplen bien ambas funciones pueden mantener su superficie más fresca bajo el sol y reducir el calor que llega al interior. El aislamiento sigue cumpliendo otra función: dificulta el paso de calor a través del conjunto del techo o la pared. Un acabado reflectante y una capa aislante actúan sobre aspectos diferentes del edificio.

La investigación en pintura blanca tiene más antecedentes

En 2021, un equipo de la Universidad Purdue presentó una formulación blanca que reflejaba el 98,1% de la radiación solar y emitía calor infrarrojo. La universidad explicó que utilizaba una concentración elevada de sulfato de bario y partículas de distintos tamaños para dispersar una porción amplia del espectro solar.

Según sus ensayos, la superficie podía enfriarse por debajo de la temperatura del entorno sin consumir electricidad. Es un resultado de aquella formulación y aquellas condiciones, no una característica automática de todas las pinturas blancas que se venden en una ferretería.

Estos trabajos muestran por qué importa la composición del recubrimiento. Dos productos del mismo color pueden tener propiedades ópticas distintas. Para decidir qué comprar, la ficha técnica del producto concreto resulta más informativa que una fotografía de su acabado.

Qué datos buscar antes de elegir un recubrimiento

El Cool Roof Rating Council publica valores de reflectancia solar y emitancia térmica de materiales para techos. Su programa incluye mediciones iniciales y ensayos posteriores a tres años de exposición a la intemperie. Esa diferencia permite observar cómo cambia el desempeño con el envejecimiento.

La propia organización aclara que aparecer en su directorio no constituye una aprobación del producto ni significa que cumpla cualquier definición de techo frío. Las mediciones describen propiedades radiativas bajo condiciones determinadas; el efecto energético sobre un edificio puede variar.

Como criterio práctico, compará materiales destinados al mismo uso y revisá tanto los valores iniciales como los envejecidos. También conviene comprobar que el producto sea compatible con el soporte y con las indicaciones de aplicación del fabricante. Una cifra llamativa sin método de ensayo deja preguntas importantes abiertas.

La vivienda completa también entra en la cuenta

La Agencia de Protección Ambiental estadounidense señala que los beneficios y costes de un techo frío dependen del clima y del tipo de edificio. En temporadas frías puede aumentar la necesidad de calefacción al reducirse la ganancia de calor solar. El balance anual importa tanto como una tarde de verano.

Antes de proyectar una mejora, observá qué superficies reciben sol, qué aislamiento existe y en qué momentos se sobrecalientan los espacios. Esa revisión ayuda a ordenar las preguntas que llevarías a un profesional o proveedor, sin convertir un resultado de laboratorio en una promesa para tu casa.

Una pintura reflectante puede formar parte de una estrategia de confort junto con otras decisiones de la envolvente. Si estás evaluando una fachada, también podés consultar nuestras ideas y opciones para fachadas y comparar cada solución según el problema que querés resolver.

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