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6 de abril de 2015

Porta celular con envase plástico reciclado

Hay envases plásticos que tienen más o menos el tamaño de un celular (como por ejemplo esta botella plástica pequeña de un producto de Johnson & Johnson's) que son ideales para hacer esta manualidad tan útil : un porta celulares con envases plásticos reciclados.
Porque cuando cargamos nuestro celular, a veces no tenemos una mesa o algo para apoyar nuestro smartphone y a veces terminamos dejándolo en el piso, por más que no nos genera ninguna confianza dejarlo ahí, ya que alguien lo puede pisar sin querer; sin embargo con esta simple manualidad DIY (Do It Yourself o Hazlo Tú Mismo) podemos tener un porta celular para colgar con la misma ficha de la corriente del celular, y así no preocuparnos por buscar la toma de corriente más cercana a una mesa.
Además, como vemos en estas fotos del paso a paso, le podemos dar un toque personalizado a nuestro apoya celular, y divertirnos haciendo esta manualidad de reciclaje tan útil!
Lo primero que hay que hacer es conseguir un envase plástico que tenga aproximadamente el tamaño de nuestro aparato, luego trazamos las lineas que vamos a cortar y cortamos en una especie de forma de canasta. Luego buscamos algun papel con texturas o alguna revista vieja o lo que sea y empapelamos nuestro envase plástico ya cortado y VOILÀ! Podemos enchufar a la corriente nuestro celular y apoyarlo en la ficha del cargador para que quede contra la pared y no en el piso!
Una excelente idea para reciclar envases plásticos y evitar el problema de dejar el celular cargando en el piso!

Hazlo Tú Mismo : Porta celular con envase plástico reciclado

Porta celular con envase plástico reciclado

Hazlo Tú Mismo : Porta celular con envase plástico reciclado

1 de abril de 2015

Produce más de 3 toneladas de alimento al año en su hogar

Família transforma su casa en California en una chacra urbana donde producen casi 3 toneladas de comida para consumo. Jules Dervaes tenía todo para seguir los pasos del padre, un empresario de la industria petrolera estadounidense. Percibió a tiempo que vivir de manera simple lo haría más feliz.
Transformó una casa común en Pasadena, en California, en una chacra urbana en que él y sus tres hijos cultivan más de 400 tipos de vegetales, hierbas y frutas y crian abejas, patos, gallinas y cabras – en 362 m². “El primer año cosechamos una tonelada. Pero sabía que podíamos hacerlo mejor, porque habíamos revuelto sólo la superfície del suelo – pobre y sin lombrices. Queria deshacer mi dependencia de la sociedad y del supermercado”, cuenta Jules Dervaes a Paladar.


Produce más de 3 toneladas de alimento al año en su hogar

Fue en Nueva Zelandia, en los años 70, que Jules aprendió a cuidar de huertas y animales y a cocinar en el horno a leña. De vuelta a los EUA, se mudó en 1984 para Califórnia. Años después, cuando el Estado enfrentó una sequía severa y las tarifas de agua subieron, desistió de gastar más con la “ilusión verde” que era su cantero en la vereda. El paso, que consume mucha agua, dió lugar a hierbas comestíbles.
“Impulsada por la frugalidad, esa medida drástica fue un factor importante para transformar una casa común en una chacra extraordinaria”, dice Jules.

Cuando supe sobre los experimentos para modificar geneticamente los alimentos, se radicalizó. Decidió que conseguiria comida limpia de la forma más tradicional: plantando sus propios alimentos. “Fue el plan para poner en práctica Urban Homestead: vivir la vida con el estilo de una hacienda, pero sin toda la tierra de una hacienda.”

Produce más de 3 toneladas de alimento al año en su hogarProduce más de 3 toneladas de alimento al año en su hogar

Produce más de 3 toneladas de alimento al año en su hogarProduce más de 3 toneladas de alimento al año en su hogar

Produce más de 3 toneladas de alimento al año en su hogarProduce más de 3 toneladas de alimento al año en su hogar

Produce más de 3 toneladas de alimento al año en su hogarProduce más de 3 toneladas de alimento al año en su hogar


Video : Produce más de 3 toneladas de alimento al año en su hogar


Entrevista a hombre que produce más de 3 toneladas de alimento al año en su hogar

¿Por qué decidiste cultivar tus propios alimentos?

Yo era el hijo mayor de un empresario. Mi papá trabajana para una compañía de petróleo estadounidense, Chevron. Parecía que mi suerte estaba lanzada para hacer mi vida siguiendo los pasos de mi padre. El trabajo manual nunca fue una posibilidad, ni siquera lo había imaginado. Cuando entré en la facultad, en 1965, senti que estaba caminando hacía la vida en el mundo profesional – como toda la gente que conocia.
El casarme, en 1970, trajo nuevas responsabilidades y un sentido de urgencia sobre pensar el futuro a largo plazo – hacia años que me sentia inadecuado para enfrentar todas las exigencias de la vida diaria, resolver emergencias solo.

En la medida en que el mundo pasó por cambios y turbulencias en los años 60 y 70, sent[i una necesidad urgente de vivir de la manera más simple posible, En armonia con la naturaleza, en contacto con mis más básicas necesidades, de alimentación, agua y vivienda. Después de la Guerra de Vietnam, empecé a mirar hacía la estabilidad del “viejo mundo” y hacía un lugar en que los valores familiares permanecian inalterados. Fue con este deseo en mente que mi mujer y yo emigramos a una pequeña ciudad de minas de oro en Nueva Zelandia, en 1973.

En menos de un acre de tierra, empecé una lucha diaria para aprender a vivir de esta nueva manera. Fue ahí que aprendi sobre las huertas, cria de animales de hacienda, beber agua de lluvia, cocinar en horno de leña… Al hacer un pequeño paso tras otro, superé la parálisis del estado de espíritu de quien es de la ciudad y está perdido en el campo.

Mientras, en los 15 años siguientes vivi en un huracán de cambios. En 1975, mi mujer y yo volvimos a Flórida después del nacimiento de nuestro hijo, donde estaríamos más cerca de nuestras famílias. En Flórida planié aplicar mi experiencia como granjero en mi nueva casa – un lote rural de 10 acres – pero las circunstancias me forzaron a hacer otro cambio en 1984. Eesta vez, fui a Pasadena, California. Había vendido mis 10 acres de tierra para cambiarme a un quinto de acre en la metrópoli de la gran Los Angeles. Rodeado por cemento y asfalto, personas y autos, ansié ir a “casa”, al campo de nuevo. A pesar de todo, mantuve mis manos en el suelo practicando jardinería como un hobby y les enseñé a mis hijos como vivir de una manera simple y autosuficiente.

A mediado de los años 90, el sur de California experimentó una sequía tan severa que las tarifas de agua subieron por el exceso de uso. No queria pagar más por la ilusión verde que era mi cantero en la vereda. Entonces hice una camada de seis pulgadas de compostaje. El past, que consume mucha agua, fue sustituído por flores salvajes e hiervas – y a medida que fuí haciéndome más inteligente – por comestíbles, el estilo de paisajismo Dervaes. Esta medida drástica, impulsada por la frugalidad, se transformó en un factor importante para transformar mi casa común en un sítio extraordinario.

En el otoño de 2000, reaccioné irritado al saber que corporaciones de biotecnologia estaban empeñadas en modificar geneticamente los alimentos. Creyendo que tenía que hacer todo lo que pudiese para proteger mi família de ese experimento insano, decidí que conseguiria comida limpia de la forma más tradicional posible: cultivando mis propios alimentos. Tres de mis niños (hoy jóvenes adultos), Anaïs, Justin y Jordanne, aceptaron el desafio. Tenía fuerza de voluntad, rabia y tenacidad para hacer las cosas a mi manera y con mias propias manos. Sin embargo, habia una cosa que creía que no tenía: tierra.

¿Cuánta comida puede ser cultivada en nuestro lote en la ciudad? ¿Era posible plantar en el medio de Pasadena? ¿Conseguiríamos producir para sustentar a toda la família? El plan para poner en práctica lo que llamamos Urban Homestead significaba vivir la vida en el estilo de una hacienda, pero sin toda la tierra de una hacienda. Al principio, pensaba que era una locura; pero sabia que podíamos hacer una cosa: plantar, plantar y plantar un poco más.

Fue sorprendente cuando vimos que la cosecha del primer año pasó de 1 tonelada. E incluso así sabía que podíamos hacerlo mejor, porque habíamos revuelto apenas la superfície de nuestro suelo pobre y sin lombrices. Guiado por el deseo de deshacer mi dependencia de la sociedad y del supermercado, el proyecto Urban Homestead seguia a todo vapor.

¿Qué cultivás?

Más de 400 variedades de vegetales, hierbas y frutas crecen durante el año. En el jardin del frente están los árboles y las especies perennes comestíbles. Em el fondo hay más de 50 canteros de vegetales cuyo cultivo alternamos a lo largo del año de acuerdo con la época. Hay tomates, calabazas, frijoles, pimientos, hojas, manzanas, mirtilo, goiaba, frutilla, naranja y muchas hierbas, entre otras.
También desarrollamos muchas “herramientas” y prácticas sustentables. El suelo saludable es lo más importante para el cultivo, entonces tengo un sistema extenso de compostaje para reabastecer nuestros canteros. Otros sistemas que complementan al proyecto son hornos y calentamiento solar y un sistema de reuso del agua, producción de biodiesel, herramientas movidas a pedal, así como abejas, patos, gallinas, cabras y gatos.

¿De qué tamaño es su propiedad?

Tenemos un lote de 810 m2 en el área metropolitana de Pasadena, California (al norte de Los Angeles). Excluyendo la casa y otros espacios no cultivables, el área de cultivo es de 362 m2.
Entonces es posible cultivar tu comida en un espacio pequeño y urbano…
Fuimos bendecidos por estar en un clima razonablemente templado del sur de California, donde se puede cosechar todo el año. Pero incluso así luchamos contra la varición de temperatura, y el clima ha cambiado mucho.

Creo que todos pueden hacer algo con lo que tiene. Sólo precisás aprender el comportamiento del ambiente y siempre intentar mejorar. Casi siempre hay una manera de mejorar tu espacio – más de lo que te imaginás al princípio. Siempre entusiasmo a las personas a aprender prácticas antiguas y a investigar como las gneeraciones pioneras sobrevivian.

¿Ya tenías conocimiento de agronomia?

Heredé un conocimiento en jardinería de mi padre, que a pesar de ser un ejecutivo, cultivaba plantas ornamentales, no comestíbles, en Tampa, en Flórida. Pero cuando llegó el momento de cultivar vegetales, tuve que aprender mucho. Leí libros, catálogos y hacia muchas preguntas a especialistas en mudas. Durante el tiempo que pasé en Nueva Zelandia, me transformé en un estudiante. E incluso me siento muy así – siempre aprendiendo como hacer más y mejor.

¿Lo que producís es apenas para el consumo familiar?

Primero queria apenas proveer comida limpia a a mi família, pero con el éxito del proyecto vino la abundancia. Compartimos gratis con amigos y familiares y también sobrevivimos “directamente”, suplantando nuestra dieta con lo que producimos, e “indirectamente”, vendiendo el excedente de la cosecha a restaurantes y habitantes de Pasadena para comprar lo que no conseguimos producir, como azúcar, arroz y harina. Por eso digo que vivimos de la tierra.

¿Por que preferís cultivar tu propia comida a comprarla en el supermercado?

Hay muchas razones. Comida cultivada en casa es muy superior en sabor y nutrientes que aquella que viene del supermercado. Además de eso, no es apenas más saludable para vos sino también para el ambiente, porque te ayudan a reducir tu huella ecológica.

¿Cómo es la rutina de la família Dervaes?

Vivimos la vida de una família de agricultores. No existe un dia basado en horas específicas. El día “en el campo” empieza cuando el sol nace y acaba en la puesta del sol, pero a veces se puede prolongar. Cada miembro de la família asume una tarea diaria que incluye cuidar de la plantación y de los animales. Descansamos un dia a la semana, el shabat. A veces es difícil, pero no hay nada más compensador que trabajar con la naturaleza.

¿En quién se inspiró?

En las generaciones anteriores de pioneros. Admiro a las personas que fueron capaces de construir cosas y permanecieron tan obstinadas como los colonizadores. Grupos como los amishs y los menonitas, que viven de la tierra trabajada con las manos. Al início de los años 70 surgio en los Estados Unidos el movimiento “vuelve a la tierra” – y también libros de visionarios como Rachel Carson, Wendell Berry y Helen y Scott Nearing.

¿Conocés a otros que producen para su propio consumo?

Hay cada vez más gente. Sabemos de ellos por medio de nuestra red de sites y por el intercambio de información a distancia. Pero la meta de producir la mayor parte de lo que precisamos es un desafio.

¿Qué sugerencia les darias a aquellos que quieren tener un proyecto así?

Cuando empecé el proyecto Urban Homestead no tenía modelos exitosos para copiar. Todo lo que tenía en mente eran las grandes haciendas y chacras. Transportar esos modelos para mi reducido espacio custó mucho trabajo físico y mental. Nuestro éxitoo vino del antiguo ejemplo de aciertos y errore, y mucho sudor. Dejé de lado la idea de buscar socios y lugares ideales. Preferi concentrarme en lo que tenía en mi propio jardín. Mi sugerencia más importante es que empiecen inmediatamente a plantar vegetales de cultivo simple, en cualquier espacio disponíble. Siempre da algún resultado y eso motiva a plantar de nuevo y de nuevo. Com un pequeño paso, me lancé en un viaje solitario. Determinado a desarrollar la capacidad intelectual, la habilidad y la fuerza necesaria para cuidar de mi família, empecé la etapa siguiente. Un punto básico para la transformación gradual de una propiedad estéril en un oásis fértil es la experimentación. No encontré en los libros ne en internet las respuestas que buscaba. Mi proyecto era território desconocido, a ser conquistado por aciertos y errores. Recomenzar a cada año, partiendo de los fracasos anteriores, se tornó para mi un ritual que cumplía – frustrado y dolorido, pero de pié.

¿Por qué creés que hoy las personas de la ciudad están empezando a considerar esa idea?

En estos tiempos de ansiedad, las personas están descubriendo que, para sobrevivir, precisan ser libres. El mundo de hoy – que, tragicamente, mis hijos van a hereddar – es más violento y amneazador. Viviendo egoistamente, caminamos peligrosamente al borde de un cataclismo global. Son los viejos princípios que funcionan – y seria idiotez no usar las antiguas habilidades para nuestra futura supervivencia.

Fuente : volveralatierra.com.ar

29 de marzo de 2015

Como darle un toque nuevo a tus viejas zapatillas

Una excelente idea para personalizar tu calzado y darle un toque nuevo a tus viejas zapatillas!
Si tienes un par de zapatillas de color blanco, las cuales te resultan aburridas, puedes darle un toque nuevo y tener unos zapatos nuevos gastando muy poco dinero y divirtiéndote con esta manualidad de Hazlo tú mismo!
Con unos colores permanentes y un pedazo de cartón que cortarás como se ve en la foto del paso a paso, puedes hacer esta excelente manualidad de manera casera y darle vida a ese calzado blanco y aburrido que ya no usas!
Es simple y divertido!

Hazlo Tú Mismo : Como darle un toque nuevo a tus viejas zapatillas

Hazlo Tú Mismo : Como darle un toque nuevo a tus viejas zapatillas

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